La pluma fuente, un éxito de ventas en pleno siglo XXI


Steven Brocklehurst

Pluma fuente

Sería lógico pensar que el correo electrónico y el bolígrafo ya hubiesen acabado con la pluma estilográfica. Pero no es así. Mientras sus ventas continúan en aumento, cabe preguntarse: ¿será la pluma fuente uno de los objetos antiguos que logrará sobrevivir a los vientos de cambio?

Para muchas personas, la pluma fuente es sinónimo de la época en la que fueron estudiantes con dedos manchados de tinta. A muchos les trae a la memoria los libros de ejercicios llenos de borrones y pilas de papel secante color blanco o rosa.

Para otros, sin embargo, una gruesa Montblanc o una Parker plateada son elementos preciados que se asocian con las largas y sinuosas líneas de la escritura cursiva.

Pluma de aveLas plumas de ave no tuvieron la misma suerte.

Las cifras de ventas van en alza. Parker, que fabrica plumas estilográficas desde 1888, asegura que ha habido un “resurgimiento” en todo el mundo durante los últimos cinco años. Su rival Lamy señala que el volumen aumentó en más del 5% en 2011.

La compañía de ventas por internet Amazon asegura que las ventas de este año se han duplicado en comparación con las del mismo período en 2011 y cuatro veces mayores que 2010.

Pero el afán por este tipo de plumas no forma parte de un boom de la escritura en general. Las ventas de bolígrafos continúan estables.

La lucha con la tecnología

La estilográfica es el perfecto ejemplo de cómo un objeto clásico se ve afectado por la nueva tecnología.

Aunque alguna vez fue la regla, a partir de 1960 el bolígrafo se impuso como un rival despiadado. Solo un alma optimista hubiese podido predecir otra cosa que la extinción de la pluma fuente y su viaje al cementerio tecnológico junto a la pluma de ave.

La historia de la pluma fuente

Es difícil ser específico acerca de sus orígenes, dice Andreas Lambrou, autor del libro “Plumas estilográficas del mundo”. Según él, se puso de moda después de que la fabricación de la punta de acero se hizo cargo de la pluma.

En la mitad del siglo XIX, Birmingham, en el Reino Unido, fue la ciudad que más fabricó la punta de acero en el mundo. Para utilizarla, había que mantener la tinta cerca. Al mojarla, la pluma sólo podía escribir cerca de una o dos líneas. Continuó siendo popular hasta 1900, cuando se desarrolló la pluma estilográfica que ya traía su propia tinta.

En ese momento hubo una proliferación de diseños y mecanismos, pero no eran cómodas para escribir, la tinta no fluía. En 1883, American Le Waterman inventó lo que conocemos como la “primera pluma práctica”, al parecer después de que se enfadara porque un contrato que estaba firmando se arruinó con una mancha de tinta. EE.UU. lideró el mercado durante un tiempo con las empresas como Waterman, Parker y Sheaffer.

Luego en Europa, las compañías desarrollaron gradualmente sus propios diseños y materiales. Alemania fue muy fuerte en el campo, con Montblanc. Hoy en día se fabrican mucho en Europa y algunas en EE.UU.

Sin embargo, la estilográfica no murió. Lo que la gente piensa sobre ella ha cambiado y sigue cambiando.

“Lo que antes era una herramienta de trabajo ahora es más un accesorio”, asegura Gordon Scott, vicepresidente de productos de oficina de Parker en Europa, Medio Oriente y Asia.

“La gente quiere revivir el recuerdo de la estilográfica con una pluma contemporánea”, dice.

De alguna manera, la pluma se ha convertido en un artículo de lujo y encontró un nicho. Un presidente no firma un tratado con un Bic Cristal. Al momento de obsequiarle una pluma a un ser querido -de regalo de graduación o para desearle buena suerte en su primer día de trabajo- es muy probable pensar en una pluma fuente y no en un bolígrafo común.

Y quienes las compran para ellos mismos realizan una elección consciente. Piensan: “Quiero escribir a la manera antigua”.

“Simples y honestos”

Recientemente el autor de una carta enviada al periódico británico Daily Telegraph preguntaba a los lectores cuándo había sido la última vez que habían visto a alguien usar una pluma fuente.

La pregunta provocó una ola de sinceros testimonios de fanáticos.

La estilográfica ha tenido que lidiar tanto con la amenaza del bolígrafo, como con la amenaza general de la escritura electrónica.

Pero los aficionados son “simples y honestos” en un mundo gobernado por la tecnología informática moderna, cree Martin Roberts, de la página web The Writing Desk.

“El hecho de que haya un McDonald’s en cada calle no impide que las personas disfruten de una buena y sencilla comida casera”, dice.

En los primeros años de la amenaza del bolígrafo, los creadores de la pluma optaron por reducir sus precios y apostar por la innovación, pero fue imposible detener la marea.

Cuando los fabricantes de las máquinas de escribir lucharon a último minuto contra la computadora personal, fracasaron. Los trucos, como las pantallas electrónicas, no eran rival para el atacante.

Sin embargo, la pluma estilográfica encontró un camino.

Según Eva Pauli, del fabricante alemán Lamy, la digitalización de la vida cotidiana ha provocado un cambio en la escritura a mano.

“La escritura es cada vez más exclusiva y personal. Probablemente esa sea la razón por la que algunos hablan del regreso de la pluma estilográfica”, dice.

PlumasDe izquierda a derecha: Waterman, Sheaffer, Parker, Graf von Faber-Castell, Sheaffer, Pelikan.

“Creemos que nunca se ha ido del todo. En muchos países europeos, los estudiantes continúan aprendiendo a escribir a mano con una pluma”.

Médicos, abogados y profesores también han utilizado plumas para otorgar una capa extra de respeto a los documentos oficiales.

Tradición

Pero no todo el mundo adora las plumas estilográficas.

Si se va a escribir en un trocito de papel o se trata de rellenar un formulario, lo más natural es utilizar un bolígrafo.

Aunque las escuelas que obligan a sus alumnos a utilizar pluma fuente ya no son mayoría, aún existen tradicionalistas que las asocian con un ambiente de aprendizaje disciplinado.

Bryan Lewis, director de una escuela en Edimburgo, en Escocia, exigió que todos los trabajos escritos en los dos últimos años fuesen escritos con una pluma estilográfica.

Él admite que para los niños de 10 años de edad criados con la última tecnología informática es difícil familiarizarse con la escritura de pluma, pero asegura que la práctica es necesaria para los niños “que aspiran a ser excelentes”.

“La vida se trata de desafíos y de trabajo duro. No podemos permitir que caigan los estándares”, dijo el profesor, que también utiliza una pluma estilográfica todas las mañanas para escribir sus informes de la escuela.

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