Campaña en EEUU por un lenguaje más simple


Por Fabienne Faur (AFP)

¿Por qué no decir “cambiar” en vez de “efectuar modificaciones” o “publicar” en lugar de “promulgar”? Expertos y Gobierno se movilizan en Washington contra la jerga administrativa

La batalla, “útil para todo el mundo”, contra las palabras complejas en las leyes, los formularios o las noticias fue debatida en un congreso que reunió, durante tres días, a 150 personas procedentes de una veintena de países, como los Estados Unidos, Australia, los países escandinavos, Qatar, Francia y Estonia.

En el cuarto encuentro de la asociación Clarity International, abogados, responsables de administración y de empresas intercambiaron sus experiencias para luchar contra un problema del que “todos los sectores tienen cada vez más conciencia” y que busca resolverse con un lenguaje más sencillo, afirmó Annetta Cheek, presidente del Centro por un lenguaje simple.

Los Estados Unidos adoptaron, en 2010, una ley que promovía la simplificación del lenguaje administrativo; el gobierno sueco emplea a cinco lingüistas y juristas para redactar las leyes en lenguaje simple; Portugal tiene un proyecto de “traducción” de su periódico oficial y el personal del Banco Central de México toma cursos… “¿Cómo podemos tener una democracia cuando los ciudadanos no entienden lo que quiere decir el Gobierno?”, se pregunta Cheek, quien afirma que esta toma de conciencia está “expandiéndose” en los Estados Unidos y en las empresas.

Así, en este país, una recomendación del Gobierno de 36 palabras que incluía la palabra ‘calistenia’ (gimnasia) se transformó en: “Haz 30 minutos de ejercicio, de marcha rápida, casi todos los días”.

Por otro lado, en Francia, buscar información por Internet sobre los derechos de las víctimas “es difícil, hay muchos textos, un formulario que te reenvía a otro, es oscuro”, señala Olivia Zarcate, una joven jurista que acaba de fundar Imagidroit, una compañía para aconsejar sobre la divulgación del derecho. “Hay que hacer la ley más accesible. La gente se ve envuelta todos los días en cuestiones jurídicas y la mayoría de las personas no entiende nada, es un puro escándalo”, afirma.

Para Cheek, es evidente que “la crisis financiera mundial habría sido menos fuerte si la gente hubiera comprendido los papeles que rellenaba (para comprar casas), si hubiera comprendido que cinco años después sus pagos de crédito iban a explotar”.

Según Joseph Kimble, profesor en la Escuela de Derecho Thomas Cooley de Lansing (Michigan) que compiló una serie de estudios sobre la cuestión, un lenguaje más sencillo “es útil a todo el mundo, tanto al que escribe como al que lee”. Así, simplemente reformulando una solicitud de información enviada a sus dos millones de miembros, el ministerio de ex combatientes estadounidense ahorró en un año cuatro millones de dólares, afirma.

El nivel de respuesta aumentó del 45% al 65%, lo que permitió ahorrar en llamadas de teléfono, tácticas de seguimiento, etcétera. “Una mala comunicación es un enorme gasto oculto”, afirma y añade que “un lenguaje simple da confianza en la institución pública”.

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Archivado bajo Cultura, Sociedad

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