Las sodas XL, blancos de la nueva campaña de Bloomberg por la salud en Nueva York


El alcalde ha promovido, en muchos casos con éxito, iniciativas contra los fumadores y contra varios alimentos que pueden conducir a la obesidad. ¿Se atreverá el Concejo Municipal de Salud a seguirlo en su cruzada contra losrefrescos dulces?

La idea de Michael Bloomberg es prohibir la venta de bebidas azucaradas de gran tamaño (más de 16 onzas o 464 mililitros) en puestos callejeros, cines y restaurantesde la Gran Manzana. Esto incluye energizantes y sodas -cuyo consumo es extremadamente popular en los EEUU-, pero también el  y café dulces en sus versiones XL.

La medida, que podría entrar en vigor en marzo de 2013, fue revelada por el alcalde en una entrevista que publica este jueves The New York Times y es una muestra más de su preocupación por la creciente tasa de obesidad, que ya en 2009 lo llevó a lanzar una campaña publicitaria contra el consumo de refrescos.

“La obesidad es un problema nacional y en todos los Estados Unidos los responsables de salud pública se lamentan y dicen que es terrible”, indicó. “Nueva York no es un lugar para retorcerse de manos; aquí se hace algo”, añadió.

Según datos municipales, un tercio de los neoyorquinos -entre los que se considera que la mitad de la población tiene sobrepeso o es obesa- toma una o más bebidas de ese tipo al día. En las últimas tres décadas, los habitantes de esa ciudad han agregado a su dieta 250 calorías extra debido a esos refrescos.

De la prohibición que impulsa Bloomberg quedarían exceptuadas todas aquellas bebidas que tengan menos de 25 calorías, como las aguas vitaminadas o el té sin azúcar. También las sodas dietéticas, los jugos de frutas, las bebidas lácteas como los batidos o las alcohólicas.

En una primera reacción al anuncio, la Asociación de Bebidas de Nueva York se mostrócrítica en un comunicado y señaló que el Departamento de Sanidad de la ciudad “tiene de nuevo la insana obsesión de atacar este tipo de bebidas”. Rechazó, además, que la idea de que la obesidad en el país -que en 2010 afectaba a 2,4 millones de adultos- pueda combatirse “atacando a los refrescos”.

Bloomberg, de 70 años y en su tercer mandato como alcalde de Nueva York, ha hecho de la salud pública una de sus prioridades y ya ha aprobado legislaciones restrictivas para la inclusión las denominadas grasas trans que aumentan el colesterol y se consideran altamente perjudiciales para la salud en las comidas de restaurantes en franquicia y de comida rápida.

Otras medidas tomadas por él fueron la de obligar a las cadenas de restaurantes a incluir en la carta el número de calorías de los alimentos junto al precio o la prohibición de fumar en restaurantes, parques públicos, piscinas, playas y lugares históricos de la ciudad.

La cruzada de Bloomberg por mejorar la salud de los neoyorquinos ha llevado incluso a que los más críticos con el alcalde lo apoden “Nanny Bloomberg”, por considerar que son medidas que afectan la libertad personal de los ciudadanos, recuerda el Time. Otros, sin embargo, consideran esas decisiones como pioneras para el resto del país.

La campaña contra la obesidad en los Estados Unidos está liderada por su primera dama, Michelle Obama, quien a menudo se manifiesta preocupada por los inquietantes niveles que esa enfermedad -que alcanza rango de epidemia- tiene sobre todo entre las minorías negra e hispana y que se vincula con problemas cardiovasculares, diabetes, cáncer y trastornos del sueño, entre otros problemas.

Fuente: EFE
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Archivado bajo Gente, Salud, Sociedad

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