Aprueban nueva arma contra la obesidad: un fármaco


Ante la epidemia de sobrepeso y obesidad que afecta al país, Estados Unidos aprobó un nuevo medicamento para ayudar a la gente a perder peso.

BelviqEl fármaco no puede ser usado por embarazadas o madres amamantando.

El fármaco, llamado Belviq, funciona suprimiendo los receptores del cerebro encargados del apetito y el hambre y hace que la gente se sienta “llena” y consuma cantidades pequeñas de comida.

La Administración de Alimentos y Fármacos (FDA) señaló que el medicamento será una “opción adicional” que será combinada con dieta y ejercicio.

Y sólo será recetado a las personas obesas o aquéllas con sobrepeso que sufren un trastorno o más vinculados a la obesidad.

Algunos expertos, sin embargo, se oponen a la estrategia de controlar la obesidad con medicamentos porque, dicen, éste es un trastorno que puede solucionarse con cambios en el estilo de vida.

Pero tal como dijo a la BBC el doctor Louis Aronne, director del programa de control de peso del Colegio Médico Weill Cornell en Estados Unidos, la aprobación de este medicamento es una herramienta valiosa en el combate de la obesidad.

“Es un paso positivo. Dada la magnitud de la epidemia de obesidad en todo el mundo y la resistencia de esta epidemia a otras formas de tratamientos necesitamos más estrategias para tratarla” expresa el investigador.

Nuevas terapias

El fármaco, sin embargo, ha sido controvertido.

En los ensayos clínicos mostró resultados “modestos” ya que los pacientes perdieron en promedio sólo 5% de su peso corporal.

Además Belviq ya había sido rechazado por la FDA en 2010 debido a preocupaciones porque en ensayos previos con animales el fármaco incrementó el riesgo de desarrollo de tumores.

“La obesidad no ha respondido ni a la dieta ni al ejercicio o la cirugía. Por eso necesitamos tratamientos que ayuden a cerrar esta brecha entre hacer dieta y ejercitarse solamente o someterse a una cirugía”

Dr. Louis Aronne

La empresa Arena Pharmaceutica, basada en San Diego, volvió a presentar su solicitud de licencia con datos más amplios y la FDA encontró “poco riesgo de tumores” en humanos que utilizaron el medicamento.

Y aprobó el fármaco para uso de adultos obesos con un índice de masa corporal (IMC) de 30 o más y para adultos con sobrepeso con un IMC de 27 o más si sufren un trastorno asociado como hipertensión, diabetes tipo 2 o alto colesterol.

Tal como explica el doctor Aronne, con cerca de 35% de los adultos en Estados Unidos afectados por obesidad y con los crecientes costos de salud asociados al trastorno, muchos médicos y especialistas han urgido a la FDA que dé la luz verde a nuevas formas de tratamiento.

“La obesidad -dice el experto a la BBC- no ha respondido ni a la dieta ni al ejercicio o la cirugía”.

“Mucha gente ha encontrado que la dieta o el ejercicio no son suficientemente efectivos y que la cirugía es demasiado riesgosa”.

“Por eso necesitamos tratamientos que ayuden a cerrar esta brecha entre hacer dieta y ejercitarse solamente o someterse a una cirugía” agrega.

Según el experto, con el ambiente que rodea hoy en día al ser humano y el estilo de vida moderno, se está haciendo cada vez más necesario contar con otras terapias para ayudar a un paciente obeso.

“Comer demasiados alimentos ricos en grasas y no ejercitarse está teniendo un impacto físico en el cerebro” explica.

“Tenemos suficiente evidencia científica de que el sistema cerebral que regula el peso corporal se daña a medida que aumentamos de peso y que necesitamos hacer algo en este sistema, con un medicamento, para tratar de ayudar a la gente a perder peso y mantener esa pérdida”.

“Ahora estamos empezando a entender como ocurre este daño y eventualmente esperamos contar con mejores tratamientos”.

“Pero mientras eso ocurre necesitamos ayudar a la gente que está sufriendo con el problema de obesidad” agrega.

Aunque los resultados de los ensayos, que mostraron una pérdida de peso promedio de 5% en un año, no parecen importantes, para una persona que está luchando con obesidad esa cifra es mayor que el peso promedio que se pierde con dieta y ejercicio en un año.

La FDA advierte, sin embargo, que el medicamento puede causar efectos secundarios como depresión, migraña y lapsos de memoria.

Y no podrá ser utilizado por mujeres embarazadas o amamantando.

Además, Arena tendrá que llevar a cabo otros seis estudios después de comercializar el fármaco, incluido uno sobre sus efectos a largo plazo en el corazón.

Se espera que Belviq esté disponible en 2013.

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Archivado bajo Medicina, Salud, Sociedad

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