Modelos de hombre: ¿metrosexual o cavernícola?


Por Soledad Blardone sblardone@infobae.com

Unos se depilan y se hacen la manicura, los otros se niegan a afeitarse, huyen de las tijeras y visten lo primero que encuentran. Impecables vs. desprolijos: los lectores de Infobae.com opinaron

Dicen que sobre gustos no hay nada escrito. Sin embargo, estos dos modelos de hombres han generado un derramamiento de ríos de tinta tratando de explicar las virtudes de cada uno. La polémica fue tan grande que hasta el cineasta Morgan Spurlock -conocido por el documental sobre los hábitos alimenticios de los estadounidenses, Super Size Me– se ocupó del fenómeno de los metrosexuales enMansome. Allí muestra lo que son capaces de hacer ellos con tal de verse siempre estupendos y jóvenes.

El futbolista inglés David Beckham es mencionado siempre como el rey de los metrosexuales ya que junto a su colega portugués Cristiano Ronaldo suelen encabezan los listados de los famosos que más se preocupan por su aspecto.

Y es que, para este estilo de hombre la imagen lo es todo y, por eso, viven pendientes de ella. Pasan horas frente al espejo, siguen una dieta rigurosa, hacen mucha actividad física, van todas las semanas a la peluquería a cortarse el cabello, a teñírselo y a hacerse la manicura.

Gastan una fortuna en cremas para el rostro y en tratamientos estéticos corporales. Siempre vestidos tal como dicta la moda, algunos hasta se animan a la depilación completa de su cuerpo, incluso la definitiva. Otros prueban con las cirugías plásticas, los implantes capilares y no le temen a las inyecciones de Botox y de colágeno a la hora de hacer desaparecer las arrugas.


En la vereda de enfrente, se ubica el estilo opuesto, con el rugbier francés Sébastien Chabal, llevando la bandera de los que parecen ser los cavernícolas de nuestra era. Aquellos que con solo echarles un vistazo nos hacen recordar los dibujos de los hombres primitivos que veíamos en los libros escolares. Cabello largo, enredado y muchas veces sucio, barbas frondosas, vello corporal extremadamente crecido,piel áspera: todo ello enfundado en una vestimenta desprolija y desalineada.

Vía Facebook, la lectora de Infobae Paula Natalia Garcia comentó sobre David Beckham: “Amo precisamente a este metrosexual, es perfecto, sexy, musculoso, simpático, hasta parece un dulce. Me encantaría compartir una cerveza bien helada con este ‘machote!!”. Por su parte, Silvana Roxana García publicó: “ Me gusta un hombre inteligente, simpático, que le gusten mucho los perfumes tanto de hombre como de mujer, pero también que sea muy sexual y que tenga una hermosa sonrisa para mí siempre”.

La usuaria Sol Iribarren Moretti expresó: “Yo votaría alguien que sea hombre, un varón, pero como la opción es metrosexual o cavernícola, prefiero el cavernícola, porque el metro parece un poco más coqueto que yo y no quiero un día encontrarlo probándose mis cremas!”.

En una entrevista con Infobae América, Valeria Schapira -periodista y escritora- destacó que la sociedad está abriendo las cabezas y se declaró una persona que está siempre a favor del cambio y de la evolución. “A mí no me gustan los conceptos rígidos para la gente. Un hombre no es menos hombre porque se haga la manicura. En lo personal, no me hace diferencia pero prefiero un hombre prolijo. Tengo un amigo que hace Pilates y no por eso es menos hombre”, manifestó.

La autora de Diario de una mujer posmo y Los muertos de mi placard, entre otros libros, declaró que el término “metrosexual” está pasado de moda. “Para mí son etiquetas que atrasan“, afirmó. “Yo no etiqueto a la gente, estos rótulos atrasan en relación con lo que pasa en realidad en la sociedad. En la peluquería está lleno de hombres haciéndose tintura y nadie los mira raro.  La depilación masculina no me gusta, pero prefiero un hombre que se lime las uñas antes que uno que tenga barba debajo de ellas”, bromeó.

“Recuerdo una escena conyugal de hace unos diez años con mi ex esposo. Un día llego a casa con un champú de menta que le recomendó su peluquero. En ese momento, me entré en shock, pero si hoy viene un hombre con cremas y perfumes hasta lo puedo ayudar a elegir”, comentó la escritora.

Schapira refirió que en una oportunidad escribió una nota en la que deseaba que ellos alguna vez probaran la depilación: “Está perfecto que experimenten lo difícil que es estar bien . Cuesta mucho tiempo, plata y sufrimiento”, manifestó.  “Pero eso sí, se puede ser muy ‘machito’ siendo metrosexual”, remató la periodista.

Pero la cuestión resultó ser bastante más profunda de lo que parece, incluso desde el punto de vista antropológico. “El macho se ocupaba de darle seguridad y de proveerle alimentos a la hembra  y a su cría. Ella se encargaba del amamantamiento, de los cuidados del niño y de la recolección de otros alimentos. La sexualidad organizó las tareas de la supervivencia y dividió las más primitivas tareas en masculino y femenino”, explicó el antropólogo Guillermo Echevarría Molloy.

El experto sostuvo que la sexualidad primitiva tenía como premisas básicas  la fertilidad y la vitalidad, que no tardaron en formar parte de un cierto ideal de belleza, el que hoy no podría ser considerado un estímulo erótico. 

“En los machos, existía un ideal constituido por mandíbulas prominentes, robustas, narices largas y en las mujeres, labios gruesos, ojos más pequeños, mirada intensa y pómulos redondeados. Así comenzaron a constituirse los ideales de belleza que el resto de la historia humana terminó de  hacer más complejos y de una mayor delicadeza”, destacó Echavarría Molloy.

Una de las particularidades de la sexualidad primitiva era poder identificar el sexo de la persona que venía hacia nosotros o que se alejaba, “posibilidades que hemos perdido en la modernidad, responsabilidad que no solo atribuimos a la ropa”, expresó el especialista. “La moda unisex es el resultado de una mayor igualdad de géneros”.

Hoy en día, el gusto, el oído, el tacto y el olfato parecen estar subordinados al sentido de la vista. “Esto podría explicar la incorporación de arsenales de colores, cosméticos y objetos que actualmente encuentra un gran público consumidor en el género masculino”, analizó Echavarría Molloy. “Tenemos una convicción no solo sensorial sino sentimental sobre  lo que es bello y sobre la belleza en particular. Todo estímulo apresura y asegura la conquista, el resto se dará por añadidura”, finalizó.

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Archivado bajo Gente, Moda, Sociedad

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