Las redes sociales llevan la exhibición al extremo


Por Darío Mizrahi dmizrahi@infobae.com

Un grupo de especialistas consultado por Infobae América explicó cómo cambiaron las formas de comunicarse entre los jóvenes y por qué hoy se publica lo que antes era privado

“Hay una sintomatología muy extendida que es la soledad en compañía. La obsesiónpor ver cuánta gente nos sigue en internet muestra que la cantidad sustituyó a la calidad en los vínculos. Pero se puede tener muchos seguidores sin encontrar un tú que permita experimentarse como un yo”, aseguró la filósofa Josefina Dartiguelongue, de la Universidad de Buenos Aires, en diálogo con Infobae América.

En una época en la que muchas personas están solas y casi nadie se mueve en grandes grupos de amigos o familiares, las redes sociales ofrecen nuevas formas de relacionarse. ¿Pero qué pasa cuando esa es la principal forma de vincularse?

Soledad en compañía

“Tengo pocos ‘amigos’ en Facebook, pero los ametrallo con mis cosas, hago catarsis. Suena patológico, pero soy así y no le veo otro uso a las redes sociales. Comparto casi todo, tipo novela“, contó Uira Puru en su respuesta a la consulta que hizo Infobae América sobre qué cosas se publican en la web.

“Estamos en una época que tiende hacia el individualismo y el aislamiento, no hacia salir afuera y comunicarse. Pero la persona necesita construir lazos sociales y expresarse. A través de la computadora, encontró una forma de comunicarse con el otro”, le contó a Infobae América la psicoanalista Diana Sahovaler de Litvinoff, de la Asociación Psicoanalítica Internacional y autora del libro El sujeto escondido en la realidad virtual.

Pero las posibilidades comunicativas que brindan las redes sociales no pueden reemplazar a la comunicación que da la presencia con el otro.

“Las nuevas tecnologías han dado importantísimas posibilidades para contactarse de forma simultánea, económica y universal. Pero eso no se tradujo en una comunicación más amplia y humana“, explicó Dartiguelongue.

Hay muchas cosas íntimas que no se pueden decir con palabras, y eso implica la percepción cuerpo a cuerpo en un ámbito íntimo. Eso es insustituible“, agregó.

“Para ser feliz hay que ser famoso”

“En la búsqueda por tener alguien que escuche, alguien con quien acompañarse, a veces ocurre -según Dartiguelongue- que parte de lo que antes era íntimo hoy se publica, como los conflictos privados, los vericuetos de la sexualidad o los deseos”.

El problema de que los vínculos vía web adquieran un lugar tan importante es que pierde vigencia la separación entre lo público y lo privado. Esto deja muy expuestas a las personas, cuyas intimidades pasan a ser escrutadas por todos.

Además sobran ejemplos de individuos que se convierten en personas públicas por cuestiones privadas. Es decir, no por cómo desarrollan su trabajo, sino por cómo y cuánto se animan a mostrarse.

“Hoy se difunde la idea de que para ser exitoso y feliz hay que ser famoso. Las personas buscan cierta fama y no se cuidan. Por ejemplo, un adolescente sube una foto a internet y, cuando le empiezan a decir cosas ofensivas, nota que se equivocó”, agregóSahovaler de Litvinoff.

Exhibición hasta el extremo

El ejemplo más evidente lo dan los hombres y mujeres que ostentan su sexualidad a través de fotos y videos. Esto muestra una contradicción.

“A la ausencia de la presencia física le corresponde la exhibición del cuerpo hasta el extremo. Pero se muestra lo aparente y se oculta la identidad“, describióDartiguelongue.

Otro aspecto del problema es que en muchos casos parece haber desaparecido el pudor, lo que produce indignación entre muchas personas.

“¿Se ha perdido nuestro sentido de la vergüenza porque actualmente es más importante ser visto, aunque eso signifique caer en desgracia? Es tanto el valor que se le da a ser visto, y a convertirse en tema de conversación, que la gente está dispuesta a abandonar lo que antes era llamado decencia (no digamos ya la protección de la propia privacidad)”, aseguraba el escritor y semiólogo italiano Umberto Eco, en un artículo recientemente publicado en Infobae América.

Aunque eso es relativo. Las nuevas formas de vincularse que se empezaron a difundir con las redes sociales llevan a los jóvenes a querer exponerse y a no sentir vergüenza. Pero no siempre mantienen esa actitud cuando ven sus consecuencias.

“Parece que no hay pudor porque se cuentan y se muestran cosas como si fuera otro. Cuando se percibe que en realidad se trata de uno mismo aparece la vergüenza“, describió Sahovaler de Litvinoff.

Hoy está muy incentivada la curiosidad por conocer las intimidades de los otros y casi todos participan de eso. El problema es que, al percibir que mostraron más de lo que queríanse angustian.

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Archivado bajo Gente, Internet, Redes Sociales, Sociedad

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