Dime qué salvas del incendio y te diré quién eres


La casa se quema, hay que salir corriendo… ¿qué cosas nos llevaríamos sí o sí?Los lectores de Infobae eligieron y los especialistas analizaron sus opciones

“El perro, la billetera, y la notebook”.

“Me llevo a mis gatos por supuesto”.

“Descartando que mis animales (perras y gatas) estén afuera, mi billetera, los documentos…y todo lo que pueda salvar de ropero, zapatos, vestidos etc…”

“La cartera y mi gata Pancha”.

“A mi perra, obvio, ¡lo demás se compra con el seguro!

“Los dos perros”.

“¡A mi perro!”

Descartada la familia, ya que la consigna decía “estás solo, se quema tu casa, ¿qué cosas te llevas sí o sí?”, 30% de los lectores de Infobae que respondieron a través de lasredes sociales pensaron en primer lugar en sus mascotas.

La aclaración “estás solo” buscó evitar la respuesta obvia: “mis hijos”, “mi familia”. La idea era que se refiriesen a objetos, fuesen estos prácticos –un abrigo, dinero- o simbólicos –fotos viejas.

En el orden de prioridades de los lectores que respondieron, detrás de la mascota vinieron los documentos (de identidad, de la casa y hasta la póliza del seguro contra incendio), con un 17%, y casi con el mismo porcentaje la computadora (PC, netbook, disco o memoria).

Luego, la gente pensó en el dinero, las fotos de familia y el celular, más o menos en la misma proporción.

Algunos respondieron con humor; entre éstos no faltó el que propuso dejar adentro a la suegra.

Hubo quien aseguró estar preparado para esa contingencia: “Pero si esto me lo pregunto todo los días, es más, tengo hecha una mochila que contiene un celular, ropa, un desodorante, unos dvd, cepillo dental y algunos artículos de limpieza, la precaución es primordial…”

Varios aseguraron que no se llevarían nada: “Mi vida vale más que todo lo que tengo, las cosas materiales se hacen rápido”. Significativamente, cuatro personas dijeron haber pasado por ese drama y todas coincidieron en que, en ese momento, uno no se lleva nada y sólo piensa en ponerse a salvo. “¡ME PASO…!, escribió María Antonia Pérez Miranda- y no llegás a sacar nada de lo importante la velocidad en que el fuego se esparce no te da tiempo de pensar en nada… solo en salir y sacar a los tuyos SANOS Y SALVOS”. Mientras que Daniel Casco respondió: “A mí me pasó, lo único que salvas es la vida”. Y Noelia Melo contó: “Mi casa se incendió y con mi familia no tuvimos tiempo de sacar nada, lo que pensas en ese momento es poder salir, de lo material ni te acordas, solo si sos muy materialista”.

Otros dijeron que se llevarían ropa, la play station, música y hasta el televisor. Algunas mujeres pensaron en el maquillaje, la pinza de depilar o la planchita para el cabello; otras opciones fueron la Biblia, los anteojos, las llaves del auto, los remedios, la muñeca de la hija (para que no llore); dos se acordaron de la camiseta del club de fútbol y, con sentido práctico, algunos dijeron una frazada o abrigo para no pasar frío en la calle, cigarrillos, comida, etc.

“Esta pregunta ubica al sujeto ante un acontecimiento totalmente inesperado donde debe tomar alguna decisión para resguardar algo de sí mismo y/o de su entorno y no quedar desamparado o inerme frente a un acontecimiento que puede tomar características de índole dramática”, dijo a Infobae la doctora Estela Allam, psicoanalista y miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina.

De todos modos, hizo la salvedad de que “cualquier salida anticipada de esta situación –‘yo sé lo que haría’- podría no sostenerse ante el suceso singular y del todo imprevisto que tiene un efecto incalculable”. “La mayoría de la gente –agrega- quiere llevarse algo consigo, aunque hay un porcentaje que dice ‘nada’ y es posiblemente este grupo el que asume la prisa de la salida”.

Según la doctora Allam, “la gente elige algo del orden de lo afectivo”.

Carlos Emilio Antar, médico especialista en psiquiatría, coincide con Allam en que “en todas las respuestas lo que está presente son los afectos; que ese afecto tome una forma determinada, un contexto, como podrían ser las mascotas, que a veces se convierten en un integrante más de la familia, o elementos de la tecnología, que puede parecer algo frío, en realidad depende de cómo cada uno lo vive”.

“Aun en el caso del que dice ‘lo que llevo es la plata’ –insiste Antar- el materialismo es una forma determinada de dónde se ponen los afectos. El que es muy materialista o muy avaro lo que tiene es un sentimiento de indefensión. No quiere decir que la avaricia no exista pero sí que tiene un sentido. Y el sentido siempre tiene que ver con un afecto”.

Antar subraya especialmente que “no se deben tomar las cosas sólo por su apariencia sino por lo que a los humanos les representan; si tuviera que titular esto, diría: ‘Las cosas son por lo que representan’”.

“El tema de los documentos, por ejemplo, tiene que ver con la identidad, explica el doctor. Cuando uno viaja al exterior, el pasaporte es casi un objeto de amor que se lleva consigo, sin el pasaporte se tiene la sensación de no ser nadie”.

Según Estela Allam, más allá de lo que especifica la consigna, “se puede ver que lo primero que se elegiría para salvar es la familia y luego las mascotas que sin duda ocupan un lugar muy importante en ámbito hogareño”. “Esta elección, agrega, marca el espacio que ocupa lo familiar, los vínculos y la compañía ante una posible situación de peligro y desamparo”.

También ella subraya el tema del resguardo de la identidad: “El segundo lugar lo ocupan los documentos, el DNI como protección de algo del ser, de la identidad, del nombre propio, y las escrituras de inmuebles que ratifican el derecho de propiedad ante la amenaza inminente”.

“Fotografías y recuerdos”, agrega Allam, cumplen un rol análogo, el de “resguardar algo de la propia historia, de capturar los momentos vividos y las huellas familiares ante el riesgo de pérdida”. “También llevar la computadora puede implicar el intento de llevar todo lo de cada uno, en un sentido amplio”.

Hasta las bromas, como “dejar adentro a la suegra”, son significativas, dice la especialista. “¿Podrá ser el chiste el que permite introducir una nota de humor frente a inminencia de la angustia por la situación planteada?”

Para Carlos Antar tampoco pasan inadvertidas estas bromas: “Aunque una encuesta no es una sesión de psicoanálisis –previene-, todo tiene su sentido, y que haya personas que digan que dejarían adentro a la suegra, es para pensarlo. Si hay varios que pensaron en dejar algo, eso tiene un significado: dice que en ese momento hay personas que pueden vivir esto como una ocasión para desprenderse de cosas”.

“No me llevo nada, tengo seguro… quiero cosas nuevas”, fue por ejemplo la respuesta de Diego Nicolás Catalán. Y Lautaro Gimenez del Barco dijo: “Absolutamente nada, solo salir sano, todo lo demás , es reemplazable. Es buen momento para dejar que el fuego consuma todo… y empezar de nuevo. Renacer de las cenizas como quien diría. Avanzar sin mochilas…”

“Una referencia interesante agrega Allam, es la de Sigmund Freud, quien en 1938 debió emigrar forzadamente de Viena a Londres y llevó en sus manos como único y apreciado objeto de su valiosa colección de antigüedades, la estatuilla de Pallas Atenea, diosa de la sabiduría, de la guerra y patrona de las artes. En un momento en que su vida corría peligro y en medio de la inundación destructiva que se vivía en Austria, Freud resguarda un objeto amado y erótico”.

Nuevamente aparece aquí lo simbólico, las cosas a las cuales nos aferramos por lo que representan en nuestras vidas. Y no todos atribuimos el mismo sentido a los objetos.

“Unos piensan en las cosas que no quieren dejar –dice Antar- y otros en las cosas que van a usar después, como una frazada para no tener frío. Depende de cómo se posicionen: unos piensan que la casa se puede prender fuego pero se van a salvar, entonces después de que me salve cómo me abrigo. Unos piensan en el después, otros en el momento mismo”.

En cuanto a las fotos “que ocupan un lugar de medio para abajo”, para Antar “esto quiere decir que, si bien las fotografías y las cartas de amor son las que en forma más concreta aluden a nuestros afectos, bueno puede ser que entonces el afecto esté en otras cosas pero no quiere decir que no haya afecto”. “Para unos la Biblia para otros el calefón”, ejemplifica parafraseando el tango.

En las elecciones que hicieron los lectores aparecen también, según el doctor Antar, “todos los esfuerzos humanos para evitar la castración”. “La castración, explica, son aquellas cosas que nos pueden mostrar en falta como la ridiculez, la fealdad, aquello que puede identificarse con lo obsceno. Entonces es entendible que algunas personas, aunque no sean muchas, hayan pensado en la pinza de depilar, el maquillaje, esos objetos que evidencian que son personas que están preocupadas por que no se las vea falladas. Hay gente que dice el día que esté muerto por lo menos pónganme en forma presentable en el cajón y otra dice a mí qué me importa lo que me va a pasar”.

También Antar recuerda a Freud, para decir: “Algunas cosas se ponen en broma, pero no lo son. Pensamientos de ese tipo tenemos todos, como cuando enojados decimos ‘lo mataría’, pero socialmente sólo pueden decirse en broma. Freud decía que los asesinos hacen lo que está en el pensamiento de todos, sólo que los neuróticos no lo hacen. No es lo mismo hacerlo que no hacerlo pero no es que son psiquismos diferentes”.

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Archivado bajo Curiosidades, Gente, Sociedad

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